Política
Mejor hablar de ciertas cosas

Los reciclados, los que buscan cambiar de sillón y la falta de sentido común

La urna no sabe los votos que recibirá el 14 de noviembre, existe mucha incertidumbre y duda a la hora de la elección. (Dibujo: NOVA)

En doce días, los chubutenses votarán por las figuras que quieran que los representen en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores, en algunos de los casos con candidatos que se reciclan y en otros casos los que quieren repetir como el comodorense, Gustavo Menna que quiere seguir siendo legislador Nacional de la mano de Juntos por el Cambio o el mismo actual diputado, Ignacio Torres que ahora pretende pasarse al Senado de la Nación.

Ambos han intentado trabajar con leyes, sin embargo, muy pocos saben de su tarea y si han sido efectivos desde el 2019.

Por el lado del Frente de Todos, el ex intendente de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares ya contó con una dura derrota como candidato a Gobernador en el 2019 y ahora pretende llegar al Senado. Su compañera de fórmula Florencia Papaiani perdió hace dos años como candidata a la intendencia de Trelew –la segunda ciudad en peso electoral- y ahora sueña con ser senadora.

Nada nuevo

En términos reales, luego del voto del 14 de noviembre; los partidos políticos sumarán o restarán diputados Nacionales o senadores, nada más.

Será parte de un escenario desgastado en una realidad complicada donde la mayoría de los “cerebros de la política” que desde hace años vienen siendo protagonistas –algunos muy malos protagonistas- no han alcanzado la confianza de la sociedad y lentamente van perdiendo también su respeto.

Ni hablar de aquellos que a escondidas se reciclan detrás de “las nuevas generaciones políticas” que pueden tener cierto oxígeno y que las opacan con el paso del tiempo. Son aquellos que no controlan su ambición y no pueden esconder sus oscuros pergaminos del pasado que rozan la corrupción.

Otros tienen la lamentable ocupación de años eternos en “cargos legislativos” sin hacer nada por la gente; (ocurre con la mayoría de los 27 legisladores provinciales) y terminan destruyendo la construcción de esperanza porque precisamente terminan contaminando a las nuevas figuras.

Además, potencian una resistencia a dar un paso al costado y no entender que han terminado su etapa en el universo político.

Está ganando la angustia

Y en el marco de todo este panorama, el problema claro es que los 610 habitantes del Chubut una vez más están a merced de una nueva elección con un grado tal de angustia en lo personal y en lo colectivo (no importa si se es partidario o independiente) que todo hace suponer que el resultado de la elección general será finalmente un fiasco, un nuevo fracaso. Sobre todo, sabiendo que los problemas continuarán desde el día lunes 15 de noviembre y que lo que se aclama por estos días, las supuestas soluciones conforman simplemente un parche.

El político no está viendo que “el vecino de a pie” no aguanta más, no desean escuchar más discursos, no quiere recibir a candidatos en caminatas de campaña por horas para entregar folletos, no quiere videos de redes sociales mostrando algo utópico; sólo quiere compromiso, creer en la palabra, tener trabajo, contar con seguridad y poder observar que a lo largo y ancho de esta querida provincia patagónica se puede pensar en un futuro mejor.

Si la clase política no toma nota de esta realidad y no vuelve a las fuentes, a hablarle sin apuros al pueblo con el objetivo de poder dar nuevamente con el engranaje contar con el sentido común que está fuera de su bienestar de mansión y que tiene que ver con recordar sus valores humanos –si es que los tuvieron alguna vez- y saber muy bien que su única función es mejorarle la vida a la gente. Esperemos que lo memoricen, por el bien común.

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